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sábado, 14 de noviembre de 2020

Esculturas del Maestro de Ipolca. Museo de Jaén.

En el Cerrillo Blanco, cerca de Porcuna, desde 1975 hasta 1979 se desveló un yacimiento arqueológico donde había varias toneladas de fragmentos escultóricos que nos han enseñado mucho sobre la escultura ibérica.

Las esculturas ibéricas de gran tamaño que se habían encontrado hasta entonces en España o Portugal siempre habían aparecido aisladas, formando parte de algún ajuar funerario. Lo que se encontró en el Cerrillo Blanco en cinco años de excavaciones era un grupo escultórico enorme que no se hizo pensando en enterrarlo sino en exponerlo en un espacio público o en el interior de algún edificio señorial.

 La cronología del conjunto suele situarse entre el 470 y el 420 a. C. y parece que las destrozaron un siglo después de haber sido creadas. Los destruyeron a posta, pues hicieron el esfuerzo de romper los rostros de las figuras (posibles retratos) y los signos identificativos de una etnia o familia militarmente poderosa, como serían los emblemas en los cascos de los guerreros.

Parece que después alguien se preocupó de desplazarlas al Cerrillo Blanco, enterrarlas y tapar la fosa con grandes losas de piedra. En la imagen se ven las losas removidas después de los trabajos de excavación. Imagen extraida de este blog

El estado de conservación de las piezas era muy bueno aunque mutiladas de tal manera que su reconstrucción ha sido y sigue siendo un trabajo muy difícil. Muchas de ellas están expuestas en el Museo de Jaén


 Entre las figuras encontradas hay:

  • Guerreros. Ocho estatuas grandes de bulto redondo.
  • Otras figuras humanas vestidas en bulto redondo.
  • Figuras humanas desnudas en bulto redondo.
  • Figuras en relieve: Hay una que llaman "Cazador de liebre con mastín", que me encanta.
  • Otros: cazador con perdices, cabeza con tocado, humano luchando con un grifo, toros, becerros, etc. 

El escultor

Dicen varios estudios que el estilo y la técnica del escultor no se parece en nada a la de los autores del resto de las esculturas ibéricas en piedra aparecidas hasta ahora en España. Para mi que este escultor conocía muy bien el oficio. Por la simetría que reflejan las figuras sabía muy bien dibujar, y por el movimiento de las figuras y el tratamiento final que deja patente que la piedra fue lijada y pulida con suma finura, consiguiendo calidades increíbles.

A mi me parece que era un escultor genial, y no tengo porqué pensar que se formara en Grecia o una polis griega, una persona que vive cerca de una cantera y se dedica a la piedra seguro que era de la tierra y sabía lo que hacía. Era un artista.  

Voy a centrarme en algunas de las figuras humanas pues transmiten de alguna manera como eran aquellos andaluces del siglo V antes de Cristo. Como están tan fragmentadas voy a fijarme en varias de ellas para hacerme una idea de como serían en conjunto. 

Guerrero con casco 

Esta escultura conserva la cabeza completa. Su expresión es serena y noble, como triunfante. Su cuerpo acumula brazaletes y lleva en el pecho un disco que podría ser parte de una coraza o un pequeño escudo pectoral de bronce (caetra, se llama), signos de jerarquía. 

Lleva un casco de cuero y guarniciones metálicas muy complejo, que posiblemente estaba decorado arriba con un felino que lo protegía con sus garras. Los dos salientes laterales podían haber servido para ensartar algún añadido sobresaliente como unos cuernos.

    Es un rostro idealizado. cuadrado y juvenil, de ojos rasgados, es decir, anchos y poco abiertos y con el globo ocular saliente. Los ojos los ha hecho el escultor a partir de una línea fina que da la vuelta al ojo completamente, no es un ojo natural pues no tiene el relieve de los párpados sobre el globo ocular como se haría en una escultura que pretendiera parecerse más a la realidad. La nariz está rota pero la podemos imaginar como algo recto y quizá demasiado pequeño para el tamaño de la cara. La boca también es idealizada, aunque refleja mucho mejor lo que sería una boca natural. Lo que echo en falta en esta escultura son los pómulos. 

Idealizado quiere decir que es una idea, que representa a un tipo de personas no a una persona en concreto.

 Es muy parecido a las esculturas que se hacen en esta época en el Egipto Ptolemaico o en Grecia. Pero no presenta esa sonrisa tan típica de la escultura arcaica Griega.

Kuros de Anavyssos o de Creso, una escultura griega exenta realizada en  torno a 525 a.C por un escultor desconocido

 Guerrero alanceando a un enemigo y caballo

Jinete desmontado atravesando con su lanza al enemigo caído. Material: Calcarenita. Dimensiones: Jinete y caballo: 90 x 105 x 40 cm.; enemigo: 56 x 52 x 40 cm.; base: 26 x 125 x 48 cm.Primera mitad del siglo V a.C. Museo de Jaén.

En este grupo escultórico podemos apreciar como era el atuendo de un guerrero con la caetra en el pecho y el escudo en la mano izquierda, en el cinturón el puñal curvo, una especie de faldita, brazaletes y lo que parecen el comienzo de unas botas.

 

Sacerdote con túnica larga

Podemos observar la vestimenta. Tiene un cuerpo un poco femenino.

 

Varios torsos de guerreros

El pectoral que tienen las tres figuras de la izquierda de la foto me hace pensar que llevasen unas protecciones de cuero o de esparto. 

Los animales esculpidos también son impresionantes:

Novillo de Porcuna. Calcarenita. 82 x 121 x 47 cm.
Primera mitad del siglo V a.C. Escultura zoomorfa, de grandes proporciones respecto de los tamaños habituales de este tipo de representaciones en la cultura ibérica. Pieza perteneciente al conjunto escultórico de Porcuna.


Toro de Porcuna
Piedra semicaliza. 55,5 x 71,5 x 22,5 cm. Siglo VI a.C. Escultura zoomorfa de gran antigüedad, probablemente del s. VI a.C. Los ojos almendrados, las líneas que cubren su cuello y el motivo lanceado de sus laterales, nos remiten a una plástica de fuerte influencia oriental.


Hay esculturas de dos tamaños diferentes, los guerreros de tamaño natural y otras más pequeñas de alrededor de un metro veinte de altura. También hay altorrelieves con escenas de caza. Este en particular me encanta porque lleva una liebre cogida en la mano y va acompañado de un perro, esta escena la he visto en mi juventud en mi pueblo muchas veces. Observa las pezuñas del perro que han permanecido en la base del relieve.

Altura = 80 cm; Anchura = 60 cm

La Piedra

   Todas las esculturas son hechas de la misma piedra, una arenisca fina que se obtuvo en las canteras de Santiago de Calatrava, localidad situada al sur de Porcuna. Es una arenisca blanca, de grano muy fino y fácil de labrar, conocida en la región con el nombre de "piedra de Santiago". Húmeda, se trabaja con suma facilidad y muy empapada se fractura. Estando seca es dura, aunque se raya fácilmente. 

La ciudad ibera que había donde hoy se encuentra Porcuna se llamaba "Ipolca Oretana", luego la llamaron Obulco los romanos. Así que yo voy a bautizar a este escultor como el "Maestro de Ipolca".

La curiosidad

Literal extraída del blog "Los Iberos en Porcuna"

    Al igual que en muchos otros casos, este yacimiento se descubre de forma casual y de manera pintoresca. Por los primeros años de la década de los setenta, unos campesinos, dueños del olivar del yacimiento, encuentran una cabeza de caballo y la dejan en el tronco de un olivo, no dándole mayor importancia y procurando que no se entere nadie por miedo de que les "desgracien" el olivar.
    Posteriormente, en el año 1.975, y a consecuencia de los trabajos propios en el olivar, van apareciendo otras esculturas, que venden a un gitano llamado don Virgilio Romero Moreno. Las esculturas compradas por don Virgilio son trasladadas a Bujalance (Córdoba), y éste y su cuñado, don Sebastián Muñoz Cortés, que suelen consultar, a veces, con los museos de Córdoba y Jaén sobre las piezas de estas provincias que pasan por sus manos, las ofrecen en venta al director del Museo de Jaén, el día 19 de junio, que las acepta, en principio, si tienen calidad. Al día siguiente le son mostradas ocho piezas magníficas, comunicándole que poseen otras seis más.
    Después de un trato de urgencia y tras examinar las piezas que se encontraban en Bujalance (lucha del Grifo y el atleta, figura fálica, etc.), se consigue ultimar el "trato" con la promesa de convencer al dueño del olivar, para que conceda un permiso de excavación en su finca, mediante una indemnización razonable, quedando ese mismo día todas las piezas aparecidas hasta el momento en el Museo Provincial de Jaén.
    Al día siguiente (21 de junio), el director de Museo de Jaén consiguió permiso particular del dueño del terreno, don Benito Cespedosa Santiago, y solicitó inmediatamente, ante el peligro que corría el yacimiento de ser expoliado, permiso oficial de excavaciones urgentes de la Comisaría del Patrimonio Artístico que le fue concedido de inmediato. Ese mismo día recogió un camión de fragmentos de escultura que se encontraba entre los olivos y organizó lo necesario para el comienzo de la excavación al día siguiente. A partir de aquí se suceden cinco campañas arqueológicas (1.975, 76, 77, 78 y 79).
 
 
La exposición"Los Íberos,Príncipes de Occidente", celebrada entre 1997 y 1998, sucesivamente en París, Barcelona y Bonn, la visitaron en Barcelona más de 100.000 personas. Con los beneficios que se obtuvieron de ella, se organizó el Museo de Porcuna. Donde hay cerámica y  otras muchas esculturas ibéricas de la zona hechas por otros escultores.

martes, 8 de septiembre de 2020

Las pinturas de Julio Romero de Torres en la Iglesia de la Asunción en Porcuna Jaén


    La Iglesia de la Asunción de Porcuna quedó muy dañada en el terremoto de Lisboa, en 1755. era de estilo manierista. A finales del S.XIX se decide hacer una nueva iglesia de estilo románico bizantino. 



 

    El maestro de obras era familia indirecta de Julio Romero de Torres, cuando este era ya un pintor con bastante conocimiento para el público. Porcuna es una localidad jiennense que está en la frontera con la provincia de Córdoba, y teniendo en cuenta que las fronteras son algo artificial, la cercanía y la familiaridad son factores importantes a la hora de encargar a un pintor que pinte unos frescos devocionales en una iglesia. El pintor presentó unos bocetos magníficos de lo que iba a hacer.

Boceto del fresco de la Asunción

    Y así fue como Julio Romero de Torres se vio en estos menesteres, a la edad de 29 años. 

    El trabajo transcurrió entre 1903 y 1905. 

    Se trata de tres pinturas murales al óleo sobre yeso. Miden más de 12 metros de largo, cuatro óleos sobre lienzos con los cuatro evangelistas, y un cuadro que representa a San Juan bautista que el mismo pintor donó a la parroquia. 


    La Iglesia de la Asunción es una iglesia de cruz latina. En donde se cruzan las dos naves, justo arriba hay una gran bóveda, con forma de media naranja sobre cuatro arcos con pechinas. Ahí se encuentran los cuatro lienzos de los evangelistas que hace poco se ha descubierto que también son de Julio Romero de Torres.


    Vamos andando hasta colocarnos debajo de la bóveda central de la iglesia y miramos.

    De frente, el que está detrás del altar aparece la Asunción de la Virgen. En la tierra están todos aquellos que estuvieron en el entierro de la Virgen, y la Virgen está en el cielo rodeada de querubines en un hueco entre las nubes por la que entra luz amarilla. Se ve la mano del pintor, Julio Romero de Torres era un pinto exquisito de pincelada ágil.  

Fresco de la Asunción

    Recuerda mucho a la Asunción del Museo de Bellas Artes de Sevilla que pintó Juan del Castillo en el Siglo XVII. Porque Julio Romero de Torres era un estudioso del Arte antiguo.

La Asunción de la Virgen. Juan del Castillo. 1634-1636. Oleo sobre lienzo. 487 x 285 cm. Museo de Bellas Artes. Sevilla.


    
Estos dos murales tienen forma de medio cañón, una franja redonda como la mitad de una pulsera. A la izquierda La Santa Cena que está muy deteriorado. 

    Y a la derecha la Sagrada Familia que está en mejores condiciones. 

    La Virgen y Jesús adolescente son hermosos, de bellos rostros y toque de pincel ligero y suave con transparencias dignas de un maestro del fresco.

    En la iglesia también podemos ver un cuadro que representan a San Juan Bautista está a la izquierda a la altura del altar y fue una donación de Julio Romero de Torres a la Iglesia.

    Y son muy pocas las obras religiosas de Romero de Torres, que yo sepa. Incluso pintó obras bastante anticlericales como Nuestra Señora de Andalucía, en la que colocó a una modelo en la posición venerable de la Virgen María y fue un escándalo en su época.

    Lo curioso es que cuando se inauguró la Iglesia en 1910, a alguna gente del pueblo no les gustaron los frescos, tenía partidarios y detractores. Fundamentalmente porque Julio Romero de Torres era una persona liberal y se hacía notar, le gustaba que se hablase de él, y en ello iba parte de su éxito. Se dedicaba fundamentalmente a pintar desnudos femeninos. Llegó un momento en que prácticamente se le conocía en el mundo entero, a Josephine Baker, cuando llegó a España, al aeródromo de Cuatro Vientos en loor de multitudes, le preguntaron los periodistas que a qué había venido y ella contestó que a que la retratara Julio Romero de Torres. Salía en la prensa rodeado de cupletistas y vestido con su capa española y su sombrero de ala ancha. Y toda esta parafernalia resultaba escandalosa para los vecinos de Porcuna que eran conservadores. Entonces España se dividía en conservadores y liberales, la eterna discusión (en nuestro país parece que no se puede ser gris, o se es blanco, o negro). 

    El resultado de todo fue que una feligresa de dinero pagó unos retablos que se pusieron sobre los dos murales laterales, tapándolos. 

    Julio Romero de Torres fue a Porcuna a ver si se arreglaba el asunto y no consiguió nada. Me encanta este vídeo (dura 3 minutos y medio más o menos) de Canal Sur en que Tate Montoya entrevista a Francisco Peña el día 26 de marzo de 1992 y lo explica.

    En los años 70 un párroco más moderno e inteligente consintió en que se quitaran aquellos retablos que, además no tapaban completamente las pinturas sino que se veían en parte. 


   Al destaparlos, los anclajes de los retablos a la pared dejaron a la vista en las pinturas los agujeros en los que se sujetaban. La Santa Cena estaba destrozada. 

     Y le encargaron la restauración al Rafael, el hijo de Julio Romero de Torres, que hizo unos repintes espantosos, y que todavía se puede ver.

    Entonces no existía prácticamente la restauración de obras de arte como profesión y se hicieron muchas barbaridades como esta. Yo creo que deberían restaurar estos frescos y eliminar esos repintes y hacer una restauración seria, que en Andalucía tenemos a los mejores restauradores de España. 

    Yo esta historia no la sabía, me he enterado esta semana porque:

  • conocía la existencia de un libro que hablaba del tema: "LA PARROQUIA DE PORCUNA Y LOS MURALES DE JULIO ROMERO DE TORRES" de Manuel Bueno Carpio.
  • Y la había reflejado en mis estudios sobre Romero de Torres que puedes ver en este mismo blog aquí. 
    Y buscando en Internet me encontré con un nuevo libro "JULIO ROMERO DE TORRES EN PORCUNA" de Manuel Bueno Carpio y Juan Miguel Bueno Montilla. En el que según la prensa, porque el libro no lo he conseguido aún, ambos estudiosos, padre e hijo, daban nuevos datos de como aconteció aquel trabajo de pintura, y presentaban la certeza de que Julio Romero de Torres era el autor también de los cuatro evangelistas de las pechinas, lo que no se sabía con certeza hasta entonces.

    Este último lo publicó el Ayuntamiento de Porcuna y no está a la venta, así que llamé al Ayuntamiento y el concejal de cultura Santiago Valenzuela (mi agradecimiento), me puso en contacto con el pintor Juan Miguel Bueno, que junto a su padre, que ya no está entre nosotros por desgracia, escribió este libro presentado en 2017. Y me he hecho amigo de él, es una persona increíble y he hablado con él varias veces. Me ha mandado casi todas estas fotos con la generosidad que caracteriza a una persona enamorada del arte y de esta obra en particular.

    Los años que trabajó allí hizo otras pinturas para algunos porcunenses como los retratos de Luis Aguilera y Coca, alcalde de Porcuna en aquellos momentos, y los de los hijos de José Julián Gallo. 

    Un detalle curioso es que el galgo Pacheco se lo regalaron en Porcuna en 1922. Yo siempre pensé que este galgo se llamó Pacheco por el maestro de Velázquez pero mi amigo Juan Miguel Bueno, que sabe de la vida y milagros de  Romero de Torres muchísimo más que yo, me comentó que el nombre del precioso perro vino dado en honor a un bandolero famoso.


Postdata. Mis compañeros de promoción que estudiaron restauración, entre ellos Jesús M., mi querido amigo me llamó al leer este post para contarme que un equipo en el que varios de restauradores estuvieron allí consolidando el mural grande, el de la Asunción. Debido a la humedad se habían formado burbujas de aire entre la capa de yeso y el muro y había abultamientos del tamaño de una naranja y más pequeños repartidos por todo el mural. Los cortaron y los consolidaron. 

Nota: Escribí "ascención" en lugar de "asunción", en el título. Y no es lo mismo. Al repasar se me olvidó el título. Ya está arreglado. En ambos casos se trata de la subida a los cielos, en la religión católica se aplica el término “asunción” a la Virgen María, y “ascensión” a Jesucristo.