lunes, 2 de noviembre de 2020

Premonición del verano. José caballero. Museo de Huelva.

 Premonición del verano Óleo sobre lienzo. 1945. Medidas: 126 x 96 cm.

Es una obra surrealista, más bien del estilo que llamamos "Pintura Metafísica", lo que realmente significa que está más allá de la realidad física, o sea que pertenece al mundo de lo soñado y lo subconsciente. 


Yo le veo mucha influencia de la obra de Dalí y de "De Chirico".

Descripción de la obra

Vamos a pensar en los distintos elementos:

  • La perspectiva es errónea, no todo confluye en un punto de fuga, ni siquiera en dos puntos de fuga diferentes, visualmente casi natural pero al mismo tiempo no. 
  • La arquitectura representada, de tonos tierras y líneas puras, también es irreal. De la ventana de la izquierda sale la luz como si no existiera un estancia del otro lado. 
  • El color de las casas no es el que esperamos que tengan las casas andaluzas, aunque si las casas se blanquean de cal y se dejan varios años sin volver a enjalbegarlas se vuelven del color de la arena. 
  • Las sombras arrojadas son muy oscuras haciendo un contraste muy grande con respecto a las partes iluminadas, y dejando marcadas formas que también significan. Con todo ello el espacio se divide en polígonos bien diferenciados que componen el cuadro. 
  • Las figuras femeninas son contundentes, en cuanto a forma y color. Son los elementos que más despistan en cuanto a la perspectiva, digamos que si se tratase de una perspectiva natural la figura del fondo no podría ser tan pequeña en relación con la frontal y sus colores deberían ser algo desvaídos por el efecto de la perspectiva atmosférica (o sea el aire que hay entre las dos debería hacer a la figura del fondo menos nítida, pero no, simplemente es más pequeña y está tratada con el mismo contraste que la otra). 
    • La de atrás luce un sombrero y me da la sensación de que tiene los pechos al aire. Tiene una mano apoyada en la sien como si estuviera pensando. ¿Quizá está aquí la premonición que plantea el título del cuadro?
    • La de delante está elegantemente vestida con un vestido blanco. Las manos cruzadas sobre su regazo con una expresión que yo entiendo de inocencia. Una vela blanca pasa por encima de su cabeza como si de un velo se tratase. ¿Quizá una referencia a una boda? Este toldo impide ver la expresión del rostro y acentúa lo enigmático de la escena.
    • A mi me sugiere que son la misma figura en dos momentos distintos.
  • La vela que produce la sombra sobre su cabeza al mismo tiempo que termina en la cabeza de la figura lejana, y de manera extraña cae por detrás del cuerpo como formando parte del vestido. En primer término se amarra (este también me parece un símbolo matrimonial) a una viga que sobresale de la pared. 
  • El elemento que nos produce más incomodidad visual es el palo que sujeta a esta vela en medio de su recorrido, pues no tiene porqué permanecer en pie y representa la inseguridad. 
  • El cielo es luminoso pero turbio, contrasta con la sensación de luz tan grande.
  • Yo quiero ver el mar en esa masa blanca del fondo que se funde con el cielo.

El cuadro es un enigma. Y eso me encanta.

El autor

Yo no voy a descubrir a José caballero. Es uno de los artistas más grandes del arte abstracto español.  

Si quieres saber de verdad su biografía entra en esta página web, que es una  maravilla:  

http://www.josecaballero.info/

Pero si voy a desgranar algunos detalles de su vida: 

  • José Caballero y Muñoz-Caballero (Huelva, 11 de junio de 1913-Madrid, 26 de mayo de 1991)
  • En 1930, tendría 16 o 17 años, se trasladó a Madrid para estudiar Ingeniería Industrial. Abandonó la carrera dos años después, no sé si con buenos resultados, imagino que no, pero seguro que de allí sacó grandes conocimientos de lo que es el Dibujo Técnico y la Perspectiva. Ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y continuó con sus clases en el estudio de Daniel Vázquez Díaz, a quien había conocido en Huelva, pintando los murales de Monasterio de la Rábida.
  • Desde muy joven tuvo consciencia del carácter público de las Artes Plásticas. Organizó una exposición en el Ateneo de Huelva que fue un escándalo total. Esta exposición la voy ampliar un poco más adelante en este mismo post, porque me encanta la historia de lo que sucedió. 
  • En 1934 Federico García Lorca le incorporó al Teatro Universitario "La Barraca", donde aportó diferentes dibujos de figurines para las obras de la compañía, además diseñó en la Residencia de Estudiantes los decorados de la obra Historia de un soldado de Stravinsky. En estas fechas  comenzó su amistad con Pablo Neruda, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Maruja Mallo o Luis Buñuel. Fue un periodo muy productivo, de carteles y decorados para las obras de Lorca y otros poetas que se acabó con el inicio de la Guerra Civil. 
Foto: Arriba: José Caballero y Rafael Vázquez Aggerholm.  Abajo: Cipriano Rivas Cherif, la escultora Eva Aggerholm, Daniel Vázquez Díaz, Ernesto Halffter y Juan Manuel Díaz-Caneja, preparando el estreno de  “La Historia del soldado” de Stravinsky. Residencia de Estudiantes. Madrid, 1931

  • Con la llegada de la Guerra Civil varios de estos artistas tuvieron que exiliarse o fallecieron. No así Caballero, al que el comienzo de la guerra le cogió en Huelva y fue llamado a filas por el bando nacional que tenía casi todo el sur de España ocupado. Por su conocimientos de dibujo lo enviaron a realizar mapas, casi no pisó el frente.
  • 1940-46. Regresó a Madrid y comenzó la etapa más dura y desolada de su vida, solo paliada en 1940 por un viaje por toda Italia, en el que visitó los estudios de Carlo Carrá en Milán y de Gino Severini en Roma. 
    • Su tío y padrino Diego Pérez Peral fue condenado por su condición de republicano, a doce años y un día de destierro en la isla de Fuerteventura. José tenía que mantener a su madre, sus tíos y su prima. Apenas pintaba y se dedicó básicamente a realizar los decorados de casi todos los espectáculos folklóricos de aquella década: Concha Piquer, Manolo Caracol, Lola Flores, El Príncipe Gitano, Juanita Reina, etc. También realizó algunas escenografías para cine.
  • 1947. Comenzó a trabajar de director artístico de unos grandes almacenes, para poder asumir su nueva situación familiar.
  • 1948. Falleció su madre, y su tío. Liberado de la carga familiar volvió a la pintura. Insistiendo donde lo dejó, en el surrealismo, pero pronto se dio cuenta de que ese medio de expresión ya no le resultaba válido. El tiempo había pasado y el surrealismo también.
  • 1950-51. Su mujer María Fernanda Thomás de Carranza en su vida, le impulsó a una verdadera entrega a la pintura, ya que  hasta ese momento el dibujo y la témpera habían constituido sus principales medios de expresión. Inauguró su primera exposición individual en la Galería Clan de Madrid, en la que tan sólo quedaba un cierto clima como recuerdo de su primera etapa surrealista. Se había quita el encorsetamiento anterior y recobrado la libertad.
  • A partir de 1956 se convierte en el artista abstracto más importante. Su obra se basa en la expresividad de la materia. Es un predecesor del Grupo el Paso. 
    Portada del catálogo de la XXVIII Bienal de Venecia (1956) con diseño de José Caballero.

  • Y le llega el éxito Internacional por sus decorados de obras de teatro y cine. Y sigue ilustrando los libros de Lorca, y sigue siendo amigo de Neruda y del resto de artistas exiliados, pese a haber permanecido en España y pese al empeño del régimen por impedírselo (ver nota 1). 
Lo que a mi me encanta de su biografía, a parte de ser el gran artista que es, y de su obra surrealista y abstracta de tanta categoría, es el hecho de ser no solo un superviviente, sino un luchador, capaz de vivir de sus cualidades artísticas en el gremio que fuera, tanto en teatro como en la decoración de escaparates y en la publicidad, es el título de mi blog "EL ARTE COMO OFICIO";  también esa cualificación como persona que le hace hacer la guerra en un bando y seguir siendo compañero y amigo de sus amigos que tuvieron que salir de España durante años, aunque estuviese mal visto, porque aquí acostumbramos a que todo tiene que ser blanco o negro, cuando la vida realmente es gris.

Cómo lo conocí yo
Yo viví durante tres maravillosos años en Punta Umbría. Trabajaba en Huelva, en el Instituto La Orden (solo me quedan buenos recuerdos de aquellos años en los que se impartía BUP y la cultura era importante en la educación, recuerdos de aquellos alumnos y compañeros de tiza). En Punta Umbría había un cuadro de José caballero que no he vuelto a ver, era una abstracción pintada con mucha materia (mucha pintura) que representaba unos rectángulos aparentemente irregulares, uno salía por la derecha, otro por la izquierda, alguno más había, no sé. Yo veía en ellos las tablas que en Punta Umbría se ponían en la arena de la Playa del Calé para pasar por las dunas pisando suelo firme. No me parecía abstracto, era simplemente un trozo de mundo que representaba a aquella tierra. Era tan sencillo y auténtico que me llegaba al corazón. 

Caminos en la arena. José Caballero 1968.
Me lo han mandado desde Cultura del Ayuntamiento de Punta Umbría. Muchas gracias a Toñi.

Años después en el Museo de los Pasillos del Instituto de Villanueva lo incluí, y mis alumnos copiaron dos cuadros de José caballero. "La larga noche circular de Nazim Hikmet" y otro titulado "Negro Orestes", y con ello disfrutaron de hacer pintura matérica. Y yo también comprendí lo que José Caballero quería contar, porque en este cuadro hay escritura y arena y noche. (ver nota 2)

"La larga noche circular de Nazim Hikmet"


Réplica de este cuadro que hicieron los alumnos


Hay otros dos cuadros y un dibujo de José Caballero en el Museo de Huelva

Ilustración para Llanto por la Muerte de Ignacio Sánchez Mejías. 37x32. Aguada/cartón. 1934.


El hombre del estercolero. Lienzo/Óleo 61 x 50 cm. 1946


"Torneo" óleo/lienzo 95 x 115 cm 1960

La curiosidad.

En 1932 José Caballero propuso al Ateneo de Huelva la celebración de una exposición que mostrase las nuevas tendencias del arte en la ciudad su amigo Aurelio Rodríguez Contreras entonces estudiante de ingeniería industrial escribió el texto del catálogo. José estaba entusiasmado con la idea de divulgar una nueva estética en las mentes anquilosadas de su ciudad y también hacer una declaración de sus nuevas ideas artísticas, sobre todo para socavar las ideas inamovibles de la burguesía. Deseaba hacer un acto que según sus palabras:  

 “…estuviera en consonancia con los actos surrealistas cometidos en París que tanto indignaban a la burguesía de aquel tiempo. Las continuas agresiones de los surrealistas eran para nosotros un ejemplo a seguir, a imitar”.  

Invitó a Federico García Lorca cuyos dibujos era muy acordes con el estilo surrealista. José siempre creyó que Federico tenía un talento plástico extraordinario y una facilidad innata para crear espacios, relacionar colores y dar misterio a las composiciones.
Yo también lo creo, tuve la oportunidad de ver varios de estos dibujos en un restaurante que tenía D. Angel Garó en Málaga y me encantaron por sus sencillez y su colorido, Lorca era una gran dibujante.  Algunos de los que expuso en esta ocasión los había pintado en Nueva York y mostraban la angustia y opresión del poeta por la gran ciudad.   

Los otros participantes fueron: Pepe de la Puente, Carlos Fernández Valdemoro, a quien conocía del estudio de Vázquez Díaz y con quien ya había colaborado en "La Historia del soldado" y un escultor cubano, llamado Pablo Porras Gener que expuso dos óleos y dos dibujos.  

La exposición fue inaugurada el día 26 de junio y constituyó un auténtico escándalo en Huelva. En el programa de mano se dejaban claras las intenciones de los expositores: 

“Primera exposición que se aventura a exponer y considerar la pintura más reciente como un conjunto. (…)este grupo de expositores se arriesga a dar a conocer las más recientes obras de una nueva estética del dibujo, deseando simplemente sean recogidas y comprendidas como merecen”. 

Al contrario de lo que se pedía en el catálogo, la gente de Huelva que se acercó a ver la exposición no entendió nada y pensaron que aquello era una tomadura de pelo. Parece que la gota que colmó el vaso fue “un retrato chupable de la reina de Saba” hecho con café con leche y miel y con un cartel debajo que ponía “se puede chupar”. Según cuenta José Caballero, y se ha escrito reiteradamente, una hora después de la apertura de la exposición fue clausurada y tuvo que dimitir en pleno la Junta Directiva del Ateneo. 

En Huelva se armó la tremolina, con este asunto.

En el diario de Huelva del 29 de junio dicen:  

“El pasado domingo, en el Ateneo Popular, abierto generosamente a todas las manifestaciones artísticas por  descarriadas que estas sean, se inauguró una exposición que los mismos concurrentes a ella califican de arte nuevo. (…) Además llaman a esta expresión de sus ingenuidades expuestas en el Ateneo Popular “vuelta al arte”...Y lo que allí aparece prendido de las paredes del salón, como ahorcados, es una serie excesiva de atentados al arte…Esto es sencillamente absurdo y no hay derecho a tomar en serio estos delirios sin gracia, sin arte y sin novedad”. 

 José Caballero decidió contestar de inmediato en nombre de todos los expositores. Escribió un texto claramente provocador en el que invocaba a Breton y a Tzara. 
“Nosotros ya esperábamos la agresión realista…El señor F. es un hombre de horizontes limitados…no entiende absolutamente nada de arte…Nosotros dispararíamos contra la masa que no salta indignada, contra el mundo que no se rebela en contra de los cinturones que lo oprimen y también gritaríamos con Bretón- fuerte muy fuerte- ¡Abajo esos que dan el pan maldito a los pajaritos!” y así descansarían un rato nuestras almas” 

Y como está he leído hasta tres críticas y contestaciones de José caballero (Notas 3 y 4). Surrealismo en estado puro. José caballero acababa de cumplir 19 años.


José Caballero expuso en el Ateneo de Huelva veintidós obras  de las que sólo dos han llegado hasta nosotros: Mujeres en la orilla y El beso. 

Mujeres en la orilla. 1932.
El dibujo Mujeres en la orilla era uno de los más grandes de la exposición ya que era el que, junto con el titulado Torero, se vendía más caro, 100 pesetas, mientras que todos los demás costaban veinticinco, cincuenta y en algunos casos setenta y cinco pesetas. Es un dibujo a tinta acuarelado de manera muy sutil que representa tres figuras femeninas muy alargadas a la orilla del mar: una tumbada en escorzo con las manos bajo la cabeza, otra de pie sosteniendo una vasija suavemente sobre la cadera y una tercera metida dentro del agua levantando una vasija.


El Beso. 1932. Dibujo a lápiz. 65 x 48
Representa una pareja abrazada delante de una ventana abierta. apoyada en un velador que tiene una botella y unos vasos de cristal. El dibujo muestra una línea sinuosa y continua que mezcla los diferentes elementos de las figuras de tal manera que llegan a confundirse  sus rostros y cuerpo.  Para dar volumen a las figuras y poder apreciar bien los perfiles los contrasta enérgicamente con zonas fuertemente sombreadas.


Notas:
  1. 1956. A partir de esta fecha y durante veinte años, es decir, hasta después de la muerte de Franco, es eliminado de todos los concursos internacionales, por el comisario oficial de aquel tiempo, Luis González Robles, quien también en la I Bienal de Alejandría, de 1955, en la que el jurado decidió otorgarle el Gran Premio, interviene para que le sea revocado, alegando que políticamente sería muy mal acogido por el gobierno español por tratarse de un artista desafecto al Régimen. Esta información le fue directamente transmitida por el entonces cónsul de España en Alejandría, D. Alberto López Herce.
  2. Para saber más puedes visitar aquí el Blog del Museo de los Pasillos. 
  3. LA MEMORIA NO ES NOSTALGIA: JOSÉ CABALLERO. TESIS DOCTORAL PRESENTADA POR Marián Madrigal, Neira. Univ. Complutense.
  4. También les atacó otro crítico que, bajo el seudónimo de Constancio Laurel, arremetió contra todos los expositores. José Caballero no tardó en responderle aunque nunca supo de quién se trataba.  

    “Intrigado por el reclamo que la prensa diaria hace de estos artistas, me dirijo al Ateneo Popular y paso a visitar los dibujos expuestos…no puedo por menos que sentir en mi espíritu la amargura que produce el pensar que iba a contemplar la eterna belleza y me encuentro con unos cartones pregoneros del más puro arte antiestético…Lo que hay en el Ateneo es todo menos arte…deseo que (los artistas) recapaciten y  vean que más parece una “tomadura de pelo” al público que una Exposición de pinturas”. 

    José Caballero volvió a la carga con una carta dirigida al supuesto crítico “Costancio Laurel”, en la que deja de manifiesto que muchas de las cosas que pensaba en aquella época, seguirían siendo una constante a lo largo de su vida:  

    “Decepcionado ante la acogida del público de Huelva a nuestra exposición. Hemos querido señalar las rutas de un nuevo arte, pero aún es demasiado pronto. Mi imaginación es libre y quiere alcanzar más de la realidad. Vivir y morir son cosas terribles y eso quiero hacer comprender pero el público no quiere abrir los ojos porque se le llenan de cosas repugnantes y verdades asquerosas. Por eso yo que soy de la nueva humanidad, combato a la burguesía que no sufre. 
    Nosotros luchamos, somos la revolución permanente y los realistas burgueses nos atacan porque a ellos no les conviene la revolución. Todo avanza menos la pintura ¿por qué?, porque estamos aún embriagados del último “guisote” realista…Nuestra idea se ha roto en mil pedazos… Nuestra exposición al pasar ha marcado un día nuevo en el arte - aunque el público todavía no lo admita-….Yo olvido hoy lo que hice ayer para mañana hacer otra cosa. Opino que el artista que llega a una meta ha dejado de ser artista, por eso detesto a esa clase de pintores que limitan la imaginación” .

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